martes, 1 de mayo de 2018

Tiempo de evolución

Lo confieso, yo fui enlace sindical. La verdad es que estuve apenas 10 meses porque me fui de la empresa a otra, pero lo fui. Mis compañeros me votaron y casi me obligaron, era a principios de los 90 y yo muy joven.
Nuestra empresa no tenía conflictos, el jefe era y es una buena persona, los empleados eramos pocos y se pagaba bien y a tiempo.

Cuando fui nombrado, el jefe me llamó y estuvimos juntos un buen rato, mis reivindicaciones fueron las siguientes:

- Tubos de extracción de gases de la cabina de pintura de maquinaria, fundamental.
- Equipos de protección personal más modernos, botas, guantes y sobre todo gafas de protección.
- Creación de pasos organizados dentro del taller para eliminar riesgos de tropiezos y accidentes.
- Eliminar una grúa que había en la zona exterior y que yo veía peligrosa en su uso.

Mi razón para convencer al jefe fue sencilla, en realidad fueron tres:

- Dinero.
- Dinero.
- Dinero.

Cuando un empleado se pone de baja por accidente, eso tiene un coste para la empresa, un coste económico y otro emocional, el económico es grande y tangible, el emocional no es tangible pero una plantilla desmotivada produce menos y peor, el coste económico de la baja moral de la plantilla existe, es real y la empresa lo paga . Además las bajas tienen lugar en los momentos de mayor carga de trabajo y es cuando más daño se produce a la empresa. Eso cuesta dinero, le dije.

El resultado de esta negociación, fue que las tres primeras reivindicaciones se pusieron de inmediato en marcha y la cuarta no supuso la eliminación de la grúa famosa por una nueva, sino una importante modificación de la misma que aunque no eliminaba los riesgos por completo,  los minimizaba.
La empresa estaba proyectando instalaciones nuevas, más grandes, modernas y seguras y cambiar la grúa era un coste grande para un par de años, como mucho, que iba a estar la empresa allí.

Unos años más tarde, mi antiguo jefe me quiso rescatar como empleado, me llevo a las instalaciones nuevas, me las enseñó satisfecho de lo logrado, y una cosa que me hizo sentirme orgulloso es que me habló en repetidas ocasiones de la seguridad de los trabajadores y que se acordaba de nuestra charla y de que tenía razón, la seguridad es rentabilidad y, lo más importante, es que estaba orgulloso de la seguridad en su empresa, ojo al dato...No volví a trabajar con él, pero se que 27 años más tarde de mi salida de su empresa, muchos son los trabajadores que conoci alli y alli siguen trabajando, algunos ya mayores y con ganas de jubilarse, pero se les ve contentos y orgullosos de lo que hacen, y todos con los que coincidí me recuerdan con aprecio, eso se nota.

Jamás cogí horas libres para el sindicato, (ni sabia que las tenia), como recorría siete u ocho provincias, andaba muy liado, muchas horas, muchos kilómetros, muchas personas y muchas preocupaciones, pero los lunes cuando iba a la empresa y veía como se había modificado la cabina de pintura, cuando les recordaba a alguno que se pusiese las gafas de seguridad porque solo tenía dos ojos y si le quitaban alguno ya no podia beber a porron y algunos chistes más con doble intención, me sentía orgulloso de mi mismo, de mis compañeros y de mi empresa. Quizás estaba domesticado diría alguno, me la trae al pairo...estas son sensaciones que le hacen sentirse bien a uno consigo mismo y poco más se puede añadir...
Hace quince años, le dije a un carrocero de frigorificos para camiones y furgones que la próxima vez que fuese a sus instalaciones y viese a los trabajadores haciendo aplicaciones de poliéster sin equipos y sin ventilación no volvería a trabajar con él, así de claro y de sencillo, se lo había comentado en varias ocasiones, pero como si nada y esa vez se lo dije de forma taxativa y a mi esto de vender vehículos industriales se me da muy bien y sabía lo que perdía. Esta fue otra muesca en mi fusil, no realizada con la inteligencia de ambas partes en nuestros razonamientos de la primera, pero también efectiva. Ese carrocero murió hace unos años despues del poliester acumulado en sus pulmones y me dolió no haberle condicionado antes, lo pensé en no pocas ocasiones.

Ahora veo lo que hacen los sindicatos, como cuando el boom de la construcción se paseaban al lado de obras con gente en los tejados sin sujeción, sin equipos de protección personal, sin las más mínimas normas de seguridad en accesos, transportes dentro de la obra, elevación de pesos, manejo de productos quimicos y demas, cuando veo a la gente con quien se juntan, sus actos, sus mensajes y sus formas me sube una rabia interior, quizás desprovista de razón, visceral.. pero real, una mala hostia que cuestiona todo y a todos.
Un sistema que les ha absorbido en reuniones, gestiones, plantillas sobredimensionadas para la labor que desarrollan, enlaces sindicales que se apuntan para faltar al trabajo (no se asusten es verdad y en no pocas ocasiones), falta de la actividad real para la que les creamos y digo les creamos, porque yo soy un trabajador, mi padre también, (mi padre también fue enlace justo en la transición, por finales de los 70 principios de los 80 y tambien le paso parecido).
Nosotros y nuestros antepasados les creamos, la explotación de los trabajadores les crearon, miles de personas muertas en el trabajo les crearon, jornadas insufribles les crearon, señoritos que se follaban a las criadas les crearon, vejaciones, ruina y miseria les crearon, son necesarios y , sin embargo, ahora parece que sin ellos estaríamos igual, que no saben, ni quieren saber los retos del futuro, perdidos en cuestiones que no son cosa suya, creo que extraviados ya para siempre en el eslogan fácil y el pesebre seguro..no lo se.


Quizás es tiempo de evolución, más que de revolución, no lo se, pero si se que mirándose el ombligo no se llega a ningún sitio...

Que Fortuna nos proteja.

7 comentarios:

F. Puigcarbó dijo...

Por eso duraste poco, ya veia yo algo raro en ti, ¿a quien se le ocurre como enlace sindical hacer propuestas razonables?.

Rodericus dijo...

Totalmente de acuerdo. Al final, la seguridad no es otra cosa que sentido común que beneficia a todos, empleados y empresa.

Perder un ojo, dedos o envenenarse lentamente con vapores tóxicos no es ninguna broma. Y unos trabajadores expertos son activos insustituibles para una empresa.

Creo que los sindicalistas se durmieron en los laureles, arrullados por las subvenciones.

Mas que revoluciones, lo que se necesita es sentar a una mesa de negociación a patronales y sindicatos, y trazar un plan conjunto de compromisos y actuaciones sensatos.

Algo difícil hoy en dia

Un abrazo

Tot Barcelona dijo...

Los sindicatos se nos han quedado obsoletos. No tienen ninguna utilidad y no se preocupan de reciclar a los obreros, aunque nadie quiere ser obrero, que esa es otra.
Es triste pero es así. Hoy en día no tienen utilidad.
Salut

Temujin dijo...

Francesc me fui de la empresa a vender otro tipo de maquinas.. Pero siempre guardare un buen recuerdo de esa primera empresa seria donde trabaje

Temujin dijo...

Rodericus, los sindicatos deben tener vision global de la economía y asociarse con otros sindicatos de otros países, sino están muertos y nosotros también...Tiempo al tiempo...

Temujin dijo...

Miquel los obreros de factorias en serie tienen los dias contados, hay que evolucionar a la nueva sociedad que nos viene, que puede ser del bienestar o de la miseria de gente sin ocupar, ese es el reto...

Temujin dijo...

Un saludo a todos