lunes, 9 de diciembre de 2019

La fiel infanteria


Aún no se había inventado la fotografía; pero aquel tipo, Velázquez, recogió el momento. Estábamos allí, engalanados como para el Corpus, y a lo lejos Breda estaba en llamas. La verdad es que nos habíamos ganado a pulso el asunto, después de ocho meses dale que te pego, tragando miseria en los parapetos; cavando trincheras, zapa va y zapa viene, con los holandeses haciendo salidas y acuchillándonos en cuanto cerrábamos un ojo. Pero allá ondeaba, en el campanario, el lienzo blanco, grande como una sábana. Al final les habíamos roto el espinazo.

Nos alinearon en el centro, capitanes delante, guardia de piqueros y mosquetes a la derecha, más o menos en orden, aupándonos sobre la punta de los pies para verle la jeta a los holandeses. El capitán Urbieta nos puso en las filas delanteras a los que teníamos la ropa menos harapienta, empeñado como estaba en que impresionásemos al enemigo con nuestra marcial apariencia. La revista de la mañana había sido un calvario: diez azotes por cada falta de aseo y descuido en la vestimenta. Como dijo Antonio Muñoz, mi paisano, para qué puñetas queremos impresionarlos más, capitán, después de que los hemos fastidiado así de bien, que hasta se rinden, los herejes. Si eso no es impresionar a esos hideputas, que baje Cristo y lo vea. Y Urbieta, la mano en el pomo de la espada, mordiéndose el bigote para mantenerse serio, recetando cinco latigazos y medio rancho para el pobre Antonio, por bocazas y por meter al hijo de Dios en estos lances.

El caso es que allí estábamos, en aquel cerro que se llamaba Vangaast o Vandaart o algo por el estilo, con una treintena de picas y otros tantos mosquetes como guardia de honor, con las banderas de los tercios y toda la parafernalia. El resto de las compañías en línea ladera abajo, la cruz de San Andrés desplegada sobre los morriones de nuestros piqueros, lanzas y más lanzas, y mosquetes, que era un gusto mirarlos hasta el llano donde estaba la artillería apuntando al valle y la ciudad. Y al fondo, difuminada y azul entre el humo de los incendios, con manchas de sol que iban y venían entre las motas grises de las fortificaciones y los edificios, Breda a nuestros pies.

Sitúense ante el cuadro y miren a los holandeses, a la izquierda del lienzo. Observen sus caras. Habían subido la cuesta despacio, tomándose su tiempo, como si los que iban a rendirse fuéramos nosotros. Y Justino de Nassau endomingado como para una boda, bajándose del caballo con cara de asistir a su propio funeral, mirando alrededor como un sonámbulo, intentando digerir la humillación mientras procuraba mantener el porte digno. Al pobre diablo le temblaba la mano que sostenía la llave de la ciudad. Algunos de sus oficiales eran muy jóvenes, demasiado para emplearlos en negocio como la guerra, crecidos en campos fértiles, con llanuras y ríos y graneros bien abastecidos, comiendo caliente desde renacuajos. Burgueses cebados y con mucho que perder. Había uno de sus cachorros, rubio e imberbe, jovencito, con casaca blanca y manos de damisela que, aunque destocado por el protocolo, miraba con desprecio nuestras botas con remiendos, las barbas mal rapadas, nuestras caras de lobos flacos, peligrosos y arrogantes. Y hasta tal punto galleaba el mozo que mi capitán Urbieta, que tenía el genio vivo, empezó a retorcerse el mostacho y a acariciar el pomo de la espada, sugiriendo una sesión privada de esgrima. Un compañero del holandés captó el gesto y, poniendo la mano en el hombro del joven oficial, lo reconvino en voz baja hasta que éste bajó los ojos humillado y furioso, a punto de romper en lágrimas. Demasiado tierno, como casi todos ellos. Así les había ido la feria.

A la derecha estamos nosotros; mi lanza es la tercera por la izquierda. En torno sonaban redobles, cascos de cabalgaduras, capitanes dando órdenes como latigazos. Y allí, descabalgando, nuestro general, con media armadura negra rematada en oro, cuello de encaje y banda carmesí, el apunte de una sonrisa en los labios, Ambrosio Spínola, el viejo zorro. Con aire de circunstancias, pero disfrutando por dentro el espectáculo. Al fin y al cabo, aquélla era su fiesta.

Lo que son las cosas de la vida. Cuando la gente se para ante el cuadro, en el museo, son Spínola y el holandés, el jovencito imberbe y la plana mayor de nuestro general, quienes acaparan todas las miradas. Nosotros só1o somos el decorado, el te1ón de fondo de una escena en la que hasta el caballo de don Ambrosio, sus cuartos traseros, parece tener más importancia. Y sin embargo, allí en Breda como antes en Sagunto, Las Navas, Otumba o Pavía, o después en los Arapiles, Baler, Annual o Belchite, quienes en realidad hacíamos el trabajo duro éramos nosotros. Los nombres dan igual, porque durante siglos fuimos siempre los mismos: Antonio de Úbeda, Luis de Oñate, Álvaro de Valencia, Miguel de Jaca, Juan de Cartagena... Con la España que teníamos a la espalda, no había otra solución que huir hacia adelante. Por eso éramos, qué remedio, la mejor infantería del mundo. Secos y duros como la ingrata tierra que nos parió, hechos al hambre, al sufrimiento y la miseria. Crecidos sabiendo lo que cuesta un mendrugo de pan. Viendo al padre, y al abuelo, y a los hermanos mayores, dejarse las uñas en los terrones secos, regados con más sudor que agua. A la madre silenciosa y hosca, atizando el miserable fogón. Salidos de ocho siglos de acogotar moros o de acuchi1larnos entre nosotros, crueles e inocentes a un tiempo, traídos y llevados a través del tiempo y de los libros de Historia so pretexto de tantas palabras huecas, de tantos mercachifles disfrazados de patriotas, de tantas banderas a cuánto la vara de paño de Tarrasa, de tantas fanfarrias compuestas por filarmónicos héroes de retaguardia. Fíjense en nosotros: siempre al fondo y muy atrás, perdidos, anónimos como siempre, como en todos los cuadros y todos los monumentos y todas las fotos de todas las guerras. Soldados sin rostro y sin nombre, carne de cañón, de bayoneta, de trinchera. La pobre, sudorosa y fiel infantería. Después, en los primeros planos y sobre los pedestales de las estatuas siempre aparecen otros: los Spínola que nunca se manchan el jubón, y que aún tienen humor y elegancia para decirle al holandés no, don Justino, faltaría más, no se incline. Estamos entre caballeros. El resto queda para nosotros: cruzar un río helado entre la niebla, en camisa para confundirnos con la nieve, la espada entre los dientes minados por el escorbuto. Levantarse y correr ladera arriba con la metralla zumbando por todas partes, porque al capitán, aunque es una mala bestia, nos da vergüenza dejarlo ir solo. Quedarte sin municiones en la Puerta del Carmen de Zaragoza y empalmar la navaja tarareando una jotica para tragarte el miedo, mientras los gabachos se acercan para el último asalto. Hacerse a la mar porque más vale honra sin barcos, dicen, en buques de madera ante los acorazados de acero yanquis. Morir de fiebre en la manigua, degollado en Monte Arruit por la ineptitud de espadones con charreteras. O cruzar el Ebro con diecisiete años mientras la artillería te da candela, el fusil en alto y el agua por la cintura, con los compañeros yéndose río abajo mientras en la orilla los generales y los políticos posan para los fotógrafos de la prensa extranjera.

Échenle un vistazo tranquilo al lienzo, sin prisas, e intenten reconocernos. Somos la humilde parcheada piel sobre la que redobla toda esa ilustre vitola de los generales y los reyes que posan de perfil para las monedas, los cuadros y la Historia. Y cuántas veces, en los últimos doscientos o trescientos años, no habremos visto ante nosotros, mirando con fijeza hacia el modesto rincón que ocupamos en el lienzo, un rostro de campesino, de esos arrugados y curtidos por el sol como cuero viejo. Un rostro parado ante el cuadro con aire tímido y paleto, dándole vueltas a la boina o el sombrero entre las manos nudosas, encallecidas, de uñas rotas. Los ojos de un hombre indiferente a la escena central del cuadro, buscando aquí atrás, en la modesta parte derecha de la composición, al fondo, bajo las lanzas, entre nosotros, una silueta confusa, familiar. Tal vez la de aquel hijo al que una vez acompañó un trecho por el sendero que conducía al pueblo, llevándole el hato de ropa o la maleta de cartón, liándole el primer cigarro. El hijo al que, ya parado en el último recodo, vio alejarse con su pelo al rape, las alpargatas y el traje de domingo, llamado a servir al rey. Hacia una guerra lejana e incomprensible de la que no habría de volver jamás.

Fíjense en el cuadro de una maldita vez. Nosotros le dimos nombre y apenas se nos ve. Nos tapan, y no es casualidad, los generales, el caballo y la bandera.


Arturo Pérez Reverte El Semanal - 31/1/1992

He leído muchas veces este texto, pero muchas...Me ha servido, ha cumplido un servicio, quizás no para el que estuvo redactado, no lo se, soy persona de escasa Cultura y los motivos de los escritores son interpretables..pero.... créanme si les digo que me siento representado. Un país de caciques, con conflictos estúpidos e inútiles, en frentes que nunca nos interesaron, dirigidos por auténticos egoístas , interesados e imbéciles...

 Veo el panorama actual y veo más de lo mismo, gente que solo piensa en su puestecito, independentistas de postal, salvadores de pueblos y patrias a doquierpeneuves revoloteando como buitres aprovechados buscando la carroña del conflicto, miserables que se piensan que por que les han votado unas personas,  el estado es suyo y una autentica caterva de parásitos, miserables e hijos de puta, que con una indignante falta de vergüenza dicen que solo piensan en nuestro bien, esos son los mismos que nos conducirán a una guerra incivil...

Después, desde su exilio, mirando las miles de tumbas,  con la lagrimilla de cocodrilo para la foto o para el texto, o desde su atalaya de poder sangriento nos darán lecciones de lo que pudo haber sido si hubiesen cambiado su postura, si se hubiesen preocupado más de las personas que de los pueblos, demasiado tarde, demasiado inútil, que se vayan a tomar por culo...yo no les perdono.

Si, ya se que hablar de guerra incivil esta mal visto, lo se, pero que quieren que les diga, cuando uno es aficionadillo a la Historia , que no a la histeria, y ve que en este país no hemos pasado un siglo sin guerra civil que llevarnos a la boca, no da un plazo más allá de veinte años para que esta nos vuelva a visitar, así de sencillo. Y sera otra vez la fiel infantería, esa que magistralmente define Pérez Reverte,  la que volverá a luchar... y la que vera perder eso que ahora, como niños pijos malcriados continuamente insatisfechos, no valoramos y destrozamos.

 Muchas veces repito esta frase, fruto de mi experiencia personal:

   Empezar una pelea es fácil, lo difícil es acabarla.

  y veo que viene a cuento, en esta situación, demasiado bocazas... demasiado egolatra, demasiada identidad...

Estoy cogiendo verdadero asco a las palabras democracia y pueblo, que quieren que les diga, las oigo y se me saltan las alarmas, y eso es de oírlas en boca de tanto imbécil, tanto hijoputa y tanto caciquillo que las utilizan...



Que Fortuna nos aporte razón, porque palos ya nos sobran...

viernes, 6 de diciembre de 2019

Instrumentos de creación masiva.


 Esta mañana con mis hijos y un par de amigos hemos recogido esta provisión de futurobellotas de encina, (Quercus Ilex), una de las armas más potentes de la Historia contra el hambre, el cambio climático, la suciedad ambiental, la sequía, el polvo y las inundaciones.

 Los árboles son uno de los instrumentos más agradecidos que nos da la Naturaleza,  si coges las especies que siempre han crecido donde vas a plantar y no haces tonterías snob, después de plantarles o sembrarles, apenas hay que hacerles nada, tan solo dejarles en paz, así de sencillo.

  Estos, a cambio de nada, nos dan oxigeno, eliminan el dióxido de carbono, ayudan a fijar el nitrógeno al suelo, captan el polvo ambiental y lo transforman en tierra, retienen terrenos, dosifican la humedad, (el mejor pantano es un buen bosque), generan vida debajo de ellos, al lado de ellos y encima de ellos, y lo hacen de forma altruista, TOTALMENTE GRATIS, tan solo hay que dejarles en paz. ...repito, tan solo hay que dejarles en paz, así de sencillo...

 Con este arsenal de bellotas y pertrechados con otra poderosa arma, la azada, que muestro en la siguiente foto... (porque creo que muchos no la conocen y si la conocen, no la emplean),  iremos el lunes que viene a sembrarlas.

Esta enérgica arma es barata, extremadamente ecológica , (ya que no dispone de pilas, no hay que enchufarle a ningún sistema energético, sus emisiones son cero, cero absoluto, y su reciclaje es sencillo), y por si fuera poco, este instrumento de creación masiva, posee efectos muy beneficiosos para la salud, a los que comen poco les abre el apetito y a los que están más rellenos les adelgaza, ¿conocen ustedes algún otro producto que tenga estas propiedades?...

Bueno que me enrollo, armados hasta los dientes con estos instrumentos, bellotas y azadas, sumaremos la valentía de nuestro buen humor y un almuerzo, (que no solo de voluntad y buen humor vive el ser humano),  e iremos a plantar bellotas.

 Estas crearan árboles que seguramente yo no veré en su estado adulto, da igual, pero... quizás... mis hijos o mis nietos, si sobreviven a la próxima guerra civil que tendremos o al declive climatológico que ya estamos sufriendo, algún día se tumbaran debajo de su sombra y es posible que hagan el amor con su pareja debajo del árbol que plantó su abuelo o bisabuelo y ...¿que quieren que les diga?... que estoy orgulloso de lo que hago, sin más, pero muy orgulloso, como un pavo, con el convencimiento absoluto y total de que lo que hago esta bien, sin matices.

 Llevo bastantes años haciéndolo, de hecho, cuando nacieron mis tres hijos, el mismo día de su nacimiento les plante un árbol a cada uno, que sobreviven y ven como suyos y que, como ellos, van creciendo y haciéndose grandes... Es la Vida, la de verdad.

Para acabar solo recordarles una cifra, para que ustedes respiren, más o menos, se necesitan más de veinte árboles por persona, hagan cuentas y planten árboles, es barato, es sencillo y es muy, muy gratificante.

No voy a hablar de los salvalmas, salvademocracias, salvapatrias y salvaplanetas de postal, o aquellos que niegan el cambio climático acelerado que sufrimos (siempre ha habido cambios climáticos), no es el momento, pero recuerdo muchas veces la frase que decía mi padre:

"Las palabras convencen, el ejemplo arrastra.."

Si me preguntan si soy ecologista, solo puedo contestar una cosa: Lo que no soy es tonto... así de sencillo. ¿Pertenezco a algún movimiento? pues si, al de la azada... arriba y abajo, no hay que tener estudios ni nada, solo voluntad...

Que Fortuna nos aporte voluntad y sobre todo... buenas obras.

domingo, 1 de diciembre de 2019

El actor secundario



El actor secundario por fin había conseguido un papel en una obra importante.
El actor secundario se había aprendido de manera concienzuda el texto del personaje que encarnaba.
El actor secundario había dejado que el personaje se internase en su espíritu.
El actor secundario observó que el día del estreno había mucha mierda, era su día.
El actor secundario conocía al individuo que protagonizaba, le tenia dentro, era parte de él, no podía fallar.
El actor secundario realizo una magistral interpretación de sus tres minutos de obra y se retiró entre bambalinas. 
El actor secundario, al final de la obra, salió a saludar a un enfervorecido público, había sido un éxito. Él, aunque secundario, se sentía parte de algo más grande.
El actor secundario se dio cuenta que el personaje de la obra no había salido de él, seguía dentro suyo, se había apoderado de su espíritu. Cuando se aprendió el texto y vivió el personaje se había forjado una relación que el representado se resistía a acabar.
El actor secundario se vio atrapado y sojuzgado por su personaje, mientras repetía constantemente sus tres minutos de obra, para que este cobrase vida.
El actor secundario, esclavo de su personaje, actualmente pasea por el sanatorio mental declamando repetidamente su pieza del repertorio entre los aplausos delirantes de sus compañeros enfermos y las sonrisas compasivas de familiares y personal medico. Como telón de fondo, la alegría vital del personaje...

Que Fortuna nos sea propicia.

martes, 26 de noviembre de 2019

El bloguero rabioso


El bloguero rabioso creía en la Justicia.
El bloguero rabioso creía en la Verdad.
El bloguero rabioso creía en las Palabras.
El bloguero rabioso debe canalizar su rabia, para hacerse entender.
El bloguero rabioso esta cansado.

Quizás solo comprendamos lo que nos interesa entender.
Quizás es que vivimos más en un mundo de creyentes que de seres racionales.
Quizás el bloguero rabioso esta equivocado.



Que Fortuna sea propicia al bloguero rabioso.

sábado, 23 de noviembre de 2019

60.718 millones de euros del recate bancario, la fuerza de las palabras.

Principales receptores del mal llamado rescate bancario:


 Campeón: Caixa Catalunya, controlada por el PSOE y presidida por Narcís Serra, 12.676 millones de rescate

 Subcampeón: Bankia  controlada por el PP y Rodrigo Rato 12.347 millones de rescate

 Medalla de Bronce: Caja de Ahorros del Mediterraneo  PP 11.065 millones

 Accésit: Novacaixagalicia 9.159 millones, creo que el PP.

Bueno, el mal llamado rescate bancario, no fue tal, fue un rescate a las Cajas de Ahorros, es decir a la Banca Pública, esa que algunos dicen querer recuperar.

Pero bueno...vamos a intentar ver el origen real de esto....


 EEUU, crisis de 1929,  con la llegada al poder en 1.933 de Franklin D. Roosevelt y su famosa política de "Prefiero rescatar a los que producen alimentos que a los que producen miseria" se decidió intervenir el sistema bancario.
 ¿Como se hizo?... bueno ...varias medidas fueron implantadas, pero una de ellas, para mi fue crucial, la de separar la banca tradicional, lo que aquí llamamos Cajas de Ahorro, entidades destinadas a canalizar los ahorros de trabajadores para financiar viviendas y ahorro de los hogares principalmente, coger estas entidades y  disgregarlas totalmente de la banca de inversión. Es decir de las empresas que gestionan los grandes capitales en los mercados financieros y que sirven para financiar empresas y otros "activos" , disociarlas de esas cajas más pequeñas y tradicionales, que todos hemos conocido en España y en el resto de Europa.

Esta era una parte importante de lo que se llamo New Deal, la ley se llamó Ley Glass-Steagall y funcionó muy bien durante decenios.
 En 1.999, (son importantes las fechas), se promulgo, consecuencia de la presión de lobbies bancarios, principalmente el City Bank, la Ley Gramm-Leach-Bliley siendo presidente Bill Clinton, que anulaba esa separación de trabajos y funciones en los diferentes tipos de banca.

Y ahí empezó la fiesta otra vez, todas las cajas de ahorro de Europa se pusieron a jugar en un mercado (el de los productos bancarios) que no conocían, con riesgos que no comprendían y dirigidas por auténticos (en la practica) analfabetos económicos, para  enriquecimiento de muchos listillos internacionales que traficaban con los "productos financieros".

En el resto de Europa no se, supongo que fue similar, (en Alemania también hubo que rescatar las cajas alemanas), pero aquí en España, los máximos dirigentes tenían como principal mérito para el cargo ser miembro de un partido político, sin experiencia alguna en el mercado que debían manejar.

 Eso si a cambio de sueldos, prebendas y ventajas multimillonarias, los pobres, solo hay que visualizar a Rodrigo Rato diciéndole al chófer todos los días después de salir de la Caja que parase en un cajero para coger los 3.000 euros diarios que robaba y uno se da cuenta del saqueo al que nos sometieron.

Para seguir montados en la bici y dar pedales, y ante la falta de liquidez, las Cajas de Ahorro PUBLICAS se montaron la mayor estafa que ha ocurrido en este país, que asciende aproximadamente a 30.000.000.000 euros y 700.000 afectados directos, según fuentes....

¿Como lo hicieron?, bueno,...buscaron el sector más débil del dinero,  fueron en busca de los recursos de pequeños ahorradores, gente con pecunios ahorrados fruto del esfuerzo de toda una vida de trabajo, sin mucha cultura financiera y les vendieron un producto que llamaron de forma "ostentosa, malvada y truhán" preferentes, y los muy sinvergüenzas y timadores les dieron "el sablazo", a cada cosa su nombre.

Los directores de oficina de las cajas, que conocían a los clientes, les llamaron, y con el respeto que da a las personas mayores que les llame el director del banco, les metieron en su despacho y les dijeron que como recompensa a su confianza en la entidad durante tantos años, les dejaban comprar un producto financiero único y especial que solo estaba destinado a ricos, supongo que les dirian que no se lo contasen a nadie, que era exclusivo... ya sabemos como actúan los timadores profesionales...

 Y esos ahorradores, gente mayor, sin cultura o con escasa cultura financiera, vieron que por fin "su caja" les tenia en cuenta, que podían rentabilizar sus dineros más allá del plazo fijo de siempre, que toda una vida de romperse las costillas trabajando y pagando a "su caja" iba a verse recompensada, "preferentes", el nombre lo dice todo y cayeron como moscas.

 El director de oficina se lleva su jugosa comisión por estafar y las cajas PUBLICAS seguían dando pedales, hasta que por fin se cae todo, que es lo que pasa cuando no hay cimientos que lo sustenten.


 Las principales comercializadoras de preferentes fueron, otra vez, banca Pública, concretamente:

CAI
Caixa Penedés
Ibercaja
CAM
Caja Sol
Caja Canarias
La Caixa
Caja Cantabria
Caja Extremadura
Caja Asturias
Caja Murcia
Unnim
Catalunya Caixa
Caja España
Caja Duero
Banesto
Novacaixagalicia



Sin ir más lejos, el actual presidente en funciones Pedro Sanchez el del socialismo y obrero que te rilas y también actual socio de Podemos en el futuro gobierno, (ya veremos), voto TRES VECES en la Asamblea de Caja Madrid a favor de comercializar esta estafa financiera, bueno... simplemente estafa, y eso que es doctor en Economía cum fraude, digo cum laude, con lo que se pueden deducir dos cosas: una que estafó conscientemente o dos, que simplemente es un analfabeto funcional en economía que no sabia lo que hacia, (entonces no entiendo lo de doctor en Economia), una de las dos, no hay más opciones.

Como comprenderán ustedes, a mi, que me he estado informando un poco de la Banca Pública en España, me dan escalofríos solo de pensar que esto vuelva a suceder, me aterroriza ver a políticos que acabada su vida pública, a modo de jubilación, les colocan en organismos que mueven miles de millones públicos, personas cuyo curriculum practico que tienen para manejar estas empresas es el carnet del partido, acojona verdad, ¿se dejarían ustedes operar por un médico que nunca tuvo practicas y lleva 30 años sin intervención quirúrgica alguna en su haber?. Pues eso...

Y esto no es una defensa de la Banca, de los bancos, que esos ya se defienden solos, es solo poner las cosas en su sitio, y su sitio es que no hemos rescatado a Botin y CIA, que tendrán otras cosas y no son santos; hemos rescatado nuestras cajas de ahorros de una gestión de políticos analfabetos en las que están representados todos, PP, PSOE, IU y sindicatos UGT y CCOO, ojo al tema.

¿Debe el estado intervenir y regular el sistema financiero? yo creo firmemente que SI, sin dudas, pero con leyes como la Ley Glass-Steagall y vigilando su cumplimiento, no metiendo a una cuadrilla de mangantes económicos con carnet del partido... que es lo que se ha hecho. y sobre todo no mentir,  que desde determinados partidos políticos nos hablan como si hubiésemos recatado a Bancos.
 Nos quieren estafar, otra vez, como a esos impositores trabajadores y honrados que les vendieron las "preferentes" y no ha sido así, han sido las Cajas de Ahorro las culpables del rescate y ha sido la BANCA PUBLICA la principal estafadora de las PREFERENTES, con todo el elenco de partidos políticos y sindicatos metidos en el "ajo"..

 Y saldrán impunes, porque ¿como van a perseguir a sus compañeros de partido o coalición? , es mejor hablar con una total falta de vergüenza, de rescate bancario y así, las culpas "al empedrado".

 Otro día hablamos de los prestamos "condonados" a los partidos políticos por estas cajas.

 Las palabras tienen fuerza y calan, si se repiten el numero suficiente de veces a las personas adecuadas.  Göbbels decía: "Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad.." o algo por el estilo, pues eso, que últimamente estoy viendo repetir demasiadas mentiras, demasiado numero de veces.. y me informo y veo que me están mintiendo descaradamente, así de sencillo y aun a riesgo de ser marginado en determinados ambientes, no trago.


A mis escasos lectores les deseo que Fortuna les sea propicia, siempre me gustaron estas palabras, Fortuna y propicia.


Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus (Umberto Eco).