lunes, 19 de agosto de 2019

Predicar y no dar trigo

En el año 376 después de Cristo, en la frontera del Danubio se presentó una masa enorme de hombres, mujeres y niños. Eran refugiados godos que buscaban asilo, presionados por el avance de las hordas de Atila. Por diversas razones -entre otras, que Roma ya no era lo que había sido- se les permitió penetrar en territorio del imperio, pese a que, a diferencia de oleadas de pueblos inmigrantes anteriores, éstos no habían sido exterminados, esclavizados o sometidos, como se acostumbraba entonces. En los meses siguientes, aquellos refugiados comprobaron que el imperio romano no era el paraíso, que sus gobernantes eran débiles y corruptos, que no había riqueza y comida para todos, y que la injusticia y la codicia se cebaban en ellos. Así que dos años después de cruzar el Danubio, en Adrianópolis, esos mismos godos mataron al emperador Valente y destrozaron su ejército. Y noventa y ocho años después, sus nietos destronaron a Rómulo Augústulo, último emperador, y liquidaron lo que quedaba del imperio romano.

Y es que todo ha ocurrido ya. Otra cosa es que lo hayamos olvidado. Que gobernantes irresponsables nos borren los recursos para comprender. Desde que hay memoria, unos pueblos invadieron a otros por hambre, por ambición, por presión de quienes los invadían o maltrataban a ellos. Y todos, hasta hace poco, se defendieron y sostuvieron igual: acuchillando invasores, tomando a sus mujeres, esclavizando a sus hijos. Así se mantuvieron hasta que la Historia acabó con ellos, dando paso a otros imperios que a su vez, llegado el ocaso, sufrieron la misma suerte. El problema que hoy afronta lo que llamamos Europa, u Occidente (el imperio heredero de una civilización compleja, que hunde sus raíces en la Biblia y el Talmud y emparenta con el Corán, que florece en la Iglesia medieval y el Renacimiento, que establece los derechos y libertades del hombre con la Ilustración y la Revolución Francesa), es que todo eso -Homero, Dante, Cervantes, Shakespeare, Newton, Voltaire- tiene fecha de caducidad y se encuentra en liquidación por derribo. Incapaz de sostenerse. De defenderse. Ya sólo tiene dinero. Y el dinero mantiene a salvo un rato, nada más.

Pagamos nuestros pecados. La desaparición de los regímenes comunistas y la guerra que un imbécil presidente norteamericano desencadenó en el Medio Oriente para instalar una democracia a la occidental en lugares donde las palabras Islam y Rais -religión mezclada con liderazgos tribales- hacen difícil la democracia, pusieron a hervir la caldera. Cayeron los centuriones -bárbaros también, como al fin de todos los imperios- que vigilaban nuestro limes. Todos esos centuriones eran unos hijos de puta, pero eran nuestros hijos de puta. Sin ellos, sobre las fronteras caen ahora oleadas de desesperados, vanguardia de los modernos bárbaros -en el sentido histórico de la palabra- que cabalgan detrás. Eso nos sitúa en una coyuntura nueva para nosotros pero vieja para el mundo. Una coyuntura inevitablemente histórica, pues estamos donde estaban los imperios incapaces de controlar las oleadas migratorias, pacíficas primero y agresivas luego. Imperios, civilizaciones, mundos que por su debilidad fueron vencidos, se transformaron o desaparecieron. Y los pocos centuriones que hoy quedan en el Rhin o el Danubio están sentenciados. Los condenan nuestro egoísmo, nuestro buenismo hipócrita, nuestra incultura histórica, nuestra cobarde incompetencia. Tarde o temprano, también por simple ley natural, por elemental supervivencia, esos últimos centuriones acabarán poniéndose de parte de los bárbaros.

A ver si nos enteramos de una vez: estas batallas, esta guerra, no se van a ganar. Ya no se puede. Nuestra propia dinámica social, religiosa, política, lo impide. Y quienes empujan por detrás a los godos lo saben. Quienes antes frenaban a unos y otros en campos de batalla, degollando a poblaciones enteras, ya no pueden hacerlo. Nuestra civilización, afortunadamente, no tolera esas atrocidades. La mala noticia es que nos pasamos de frenada. La sociedad europea exige hoy a sus ejércitos que sean oenegés, no fuerzas militares. Toda actuación vigorosa -y sólo el vigor compite con ciertas dinámicas de la Historia- queda descartada en origen, y ni siquiera Hitler encontraría hoy un Occidente tan resuelto a enfrentarse a él por las armas como lo estuvo en 1939. Cualquier actuación contra los que empujan a los godos es criticada por fuerzas pacifistas que, con tanta legitimidad ideológica como falta de realismo histórico, se oponen a eso. La demagogia sustituye a la realidad y sus consecuencias. Detalle significativo: las operaciones de vigilancia en el Mediterráneo no son para frenar la emigración, sino para ayudar a los emigrantes a alcanzar con seguridad las costas europeas. Todo, en fin, es una enorme, inevitable contradicción. El ciudadano es mejor ahora que hace siglos, y no tolera cierta clase de injusticias o crueldades. La herramienta histórica de pasar a cuchillo, por tanto, queda felizmente descartada. Ya no puede haber matanza de godos. Por fortuna para la humanidad. Por desgracia para el imperio.

Todo eso lleva al núcleo de la cuestión: Europa o como queramos llamar a este cálido ámbito de derechos y libertades, de bienestar económico y social, está roído por dentro y amenazado por fuera. Ni sabe, ni puede, ni quiere, y quizá ni debe defenderse. Vivimos la absurda paradoja de compadecer a los bárbaros, incluso de aplaudirlos, y al mismo tiempo pretender que siga intacta nuestra cómoda forma de vida. Pero las cosas no son tan simples. Los godos seguirán llegando en oleadas, anegando fronteras, caminos y ciudades. Están en su derecho, y tienen justo lo que Europa no tiene: juventud, vigor, decisión y hambre. Cuando esto ocurre hay pocas alternativas, también históricas: si son pocos, los recién llegados se integran en la cultura local y la enriquecen; si son muchos, la transforman o la destruyen. No en un día, por supuesto. Los imperios tardan siglos en desmoronarse.

Eso nos mete en el cogollo del asunto: la instalación de los godos, cuando son demasiados, en el interior del imperio. Los conflictos derivados de su presencia. Los derechos que adquieren o deben adquirir, y que es justo y lógico disfruten. Pero ni en el imperio romano ni en la actual Europa hubo o hay para todos; ni trabajo, ni comida, ni hospitales, ni espacios confortables. Además, incluso para las buenas conciencias, no es igual compadecerse de un refugiado en la frontera, de una madre con su hijo cruzando una alambrada o ahogándose en el mar, que verlos instalados en una chabola junto a la propia casa, el jardín, el campo de golf, trampeando a veces para sobrevivir en una sociedad donde las hadas madrinas tienen rota la varita mágica y arrugado el cucurucho. Donde no todos, y cada vez menos, podemos conseguir lo que ambicionamos. Y claro. Hay barriadas, ciudades que se van convirtiendo en polvorines con mecha retardada. De vez en cuando arderán, porque también eso es históricamente inevitable. Y más en una Europa donde las élites intelectuales desaparecen, sofocadas por la mediocridad, y políticos analfabetos y populistas de todo signo, según sopla, copan el poder. El recurso final será una policía más dura y represora, alentada por quienes tienen cosas que perder. Eso alumbrará nuevos conflictos: desfavorecidos clamando por lo que anhelan, ciudadanos furiosos, represalias y ajustes de cuentas. De aquí a poco tiempo, los grupos xenófobos violentos se habrán multiplicado en toda Europa. Y también los de muchos desesperados que elijan la violencia para salir del hambre, la opresión y la injusticia. También parte de la población romana -no todos eran bárbaros- ayudó a los godos en el saqueo, por congraciarse con ellos o por propia iniciativa. Ninguna pax romana beneficia a todos por igual. Y es que no hay forma de parar la Historia. «Tiene que haber una solución», claman editorialistas de periódicos, tertulianos y ciudadanos incapaces de comprender, porque ya nadie lo explica en los colegios, que la Historia no se soluciona, sino que se vive; y, como mucho, se lee y estudia para prevenir fenómenos que nunca son nuevos, pues a menudo, en la historia de la Humanidad, lo nuevo es lo olvidado. Y lo que olvidamos es que no siempre hay solución; que a veces las cosas ocurren de forma irremediable, por pura ley natural: nuevos tiempos, nuevos bárbaros. Mucho quedará de lo viejo, mezclado con lo nuevo; pero la Europa que iluminó el mundo está sentenciada a muerte. Quizá con el tiempo y el mestizaje otros imperios sean mejores que éste; pero ni ustedes ni yo estaremos aquí para comprobarlo. Nosotros nos bajamos en la próxima. En ese trayecto sólo hay dos actitudes razonables. Una es el consuelo analgésico de buscar explicación en la ciencia y la cultura; para, si no impedirlo, que es imposible, al menos comprender por qué todo se va al carajo. Como ese romano al que me gusta imaginar sereno en la ventana de su biblioteca mientras los bárbaros saquean Roma. Pues comprender siempre ayuda a asumir. A soportar.

La otra actitud razonable, creo, es adiestrar a los jóvenes pensando en los hijos y nietos de esos jóvenes. Para que afronten con lucidez, valor, humanidad y sentido común el mundo que viene. Para que se adapten a lo inevitable, conservando lo que puedan de cuanto de bueno deje tras de sí el mundo que se extingue. Dándoles herramientas para vivir en un territorio que durante cierto tiempo será caótico, violento y peligroso. Para que peleen por aquello en lo que crean, o para que se resignen a lo inevitable; pero no por estupidez o mansedumbre, sino por lucidez. Por serenidad intelectual. Que sean lo que quieran o puedan: hagámoslos griegos que piensen, troyanos que luchen, romanos conscientes -llegado el caso- de la digna altivez del suicidio. Hagámoslos supervivientes mestizos, dispuestos a encarar sin complejos el mundo nuevo y mejorarlo; pero no los embauquemos con demagogias baratas y cuentos de Walt Disney. Ya es hora de que en los colegios, en los hogares, en la vida, hablemos a nuestros hijos mirándolos a los ojos. Original aquí



Ya se que no va a sonar bien, pero lo del Open Arms me parece una tomadura de pelo.

A que se debe esta opinión mía, bueno... hay varias razones, si uno se dedica a "salvar vidas" como dice el patrón del barco, ¿porque no les devolvió a Tunez? era el puerto más cercano y si los aceptaba. Si los lleva a otro puerto más lejano, eso no es salvar vidas, es más, pudiera hasta considerarse un secuestro porque tiene a la gente sin poder salir de su barco casi tres semanas, y lo sabia de antemano, ¿les preguntó a ellos?, ¿como se entera donde están las pateras?... no se, hay algo que no me cuadra y es que el mar es muy grande y hay demasiadas causalidades o casualidades..

Otra razón es que siempre desconfío de los salvadores de algo, permitanme ser así, es mi elección. Es una decisión basada en mis experiencias y en una intuición que casi nunca me ha defraudado y es que cuando uno salva vidas via Twiter, va dando lecciones a todos de todo y casi se pone el circulo de santo en la cabeza,  pues que quieren que les diga, en mi cerebro se disparan las alarmas y empiezo a sospechar que debajo de todo eso hay demasiado escaparate y empiezo a oler carroña, soy así, que se le va a hacer.

Y la tercera razón es esta. Aunque ya se sabe que lo de predicar y no dar trigo, tampoco se lo ha inventado él...

 Como dice el articulo de arriba, todos somos solidarios por la tele, pero es más difícil serlo si se cuelan en tu casa, o si hacen competencia a tu negocio en la calle sin pagar impuestos o incluso si los ves en una calle oscura por la noche..( y no les acuso a ellos, se buscan la vida de esta forma porque no tienen otra, yo haría lo mismo).
 Por no decir lo que dirían muchos solidarios y solidarias si sus hijos o hijas se quisieran casar con una persona de estas que vienen en patera. Seguramente se echarían a llorar de la emoción solidaria...  Sobre todo las hijas, cuando su marido les dijese que como buen musulmán puede tener cuatro esposas, que no sea xenofona, fascista y racista y acepte de buen grado ese desarrollo de la riqueza y variedad cultural, religiosa y etnografica que aporta a España la poligamia (legalizada o no), porque vamos a ver.. ¿quienes somos nosotros para meternos con el Islam y pisotear sus creencias?... No seamos nazis, por dios...
Imaginemoslo por un momento, papá y mamá, este es Mohamed y yo voy a ser su primera o segunda esposa, ( o cuarta, depende), y papa y mama llorando de la emoción porque su hija respeta la diversidad cultural,étnica y religiosa del pobre Mohamed victima del sistema capitalista y no es una fascista xenofoba que solo quiere a Mohamed para ella sola.. enternecedora escena..

 En fin, en esto me parezco a los gobernantes, no tengo ni idea de como arreglarlo, es mas, si soy sincero, no me preocupa de momento mucho, la verdad,
me conformo con ser un ciudadano que intenta ser integro, cumplir mis compromisos y  no hacer mal a nadie y con esto tengo bastante trabajo, no se crean...

 Pero si se, que estos escaparates solidarios no arreglan nada, porque les traemos  aquí para luego abandonarlos, porque simplemente no podemos o no queremos mantenerlos, y a la larga, como es natural, generan guetos y los guetos siempre, siempre, siempre, traen problemas...

Pero el señor del Open Arms queda muy bien en la tele, lo de ser solidario, es moda, eso si, y los que no piensen o pensemos como el somos racistas, xenofobos, fascistas, y todo eso que acaba en ista, (que la lista es muy larga y no quiero alargarme). Pero de algo estoy seguro,  él no vivirá en el gueto, de eso si estoy completamente seguro...

Que Fortuna nos permita pensar con claridad.


miércoles, 7 de agosto de 2019

Estúpidos y estúpidas sin fronteras.

Siempre me ha fascinado la Estupidez. La mía, por supuesto; y eso es una causa suficientemente grande de ansiedad.

Pero las cosas se vuelven mucho peores cuando uno tiene la oportunidad de encontrar como la Gente Grande toma Decisiones Grandes.

Generalmente tendemos a culpar a la perversidad intencional, a la malicia astuta, la megalomanía, etc. de las malas decisiones. Están allí, por supuesto; pero cualquier estudio cuidadoso de la historia, o de los eventos actuales, lleva a la invariable conclusión que la fuente más grande de los terribles errores es la pura estupidez. Cuando se combina con otros factores (como sucede a menudo) los resultados pueden ser devastadores.

Uno de los muchos ejemplos de estupidez es que la intriga y el poder de la manipulación bélica se llaman "maquiavélicos". Obviamente nadie ha leído los libros de Maquiavelo, y eso no es lo que el viejo Niccolò quiso dar a entender.

Otra cosa que me sorprende (¿o no?) es el escaso material dedicado al estudio de un tema tan importante. Existen departamentos universitarios para analizar las complejidades matemáticas de los movimientos de las hormigas del Amazonas, o la historia medieval de la isla de Perima; pero nunca he sabido de una Fundación o Consejo Consultivo que apoye los estudios de la Estupidología.

He encontrado muy pocos libros buenos sobre el tema. Uno que leí cuando era adolescente, y que nunca olvidé, se llama Una Breve Introducción a la Historia de la Estupidez Humana de Walter B. Pitkin de la Universidad de Columbia, publicado en 1934. Lo encontré por accidente hace muchos años cuando estaba viendo los anaqueles de libros de mi mamá; y muy a mi delicia, cuando fuí a su casa ayer y lo busqué, todavía estaba allí. Así de antiguo como es, todavía es un muy buen libro. Algunas de las observaciones del Profesor Pitkin aparecen extraordinariamente correctas sesenta años después.

Pero... ¿porqué llamaría el autor "una breve introducción" a un libro de 300 páginas?

Al final del libro, dice: Epílogo: ahora estamos listos para empezar a estudiar la Historia de la Estupidez. Nada sigue.

El Profesor Pitkin fué un hombre muy sensato. Sabía que toda una vida era muy poco tiempo para cubrir aún un fragmento de tan vasto tema. Así que publicó la Introducción, y eso fué todo.

Pitkin estaba muy consciente de la carencia de trabajos previos en el campo. El tenía a su disposición un equipo de investigadores a quienes puso a realizar pesquisas en los archivos de la Biblioteca Central de Nueva York. Nada encontraron. Según Pitkin, había solamente dos libros sobre la materia: Aus der Geschite der menschlichen Dummheit de Max Kemmerich, y Über Dummheit de Lewenfeld. Desafortunadamente no entiendo alemán, aunque "Dummheit " me parece suficientemente claro; y creo que Kemmerich y Lewenfeld debieron de haber tenido una abundancia especial de material para sus estudios, considerando lo que sucedió en Alemania en 1933 y en los años siguientes.

En la opinión de Pitkin, cuatro de cada cinco gentes son lo suficientemente estúpidos para ser llamados "estúpidos". Eso equivaldría a quinientos millones de gentes cuando escribió el libro; ahora son más de cuatro mil millones. Esto por si mismo es bastante estúpido.

El observó que uno de los problemas de la Estupidez es que nadie tiene una definición realmente buena de lo que es. De hecho los genios son a menudo considerados estúpidos por una mayoría estúpida (aunque nadie tiene tampoco una buena definición de genio). Pero la estupidez definitivamente se encuentra allí, y hay mucho más de lo que nuestras pesadillas mas desbordadas pudieran sugerir. De hecho domina al mundo --lo cual es muy claramente comprobado por la forma en que se gobierna al mundo.

Pero alguien, cincuenta años después, llegó con una definición bastante interesante. Su nombre es Carlo M. Cipolla quien es Profesor Emérito de Historia Económica en Berkeley. Todos sus libros se han publicado en inglés, excepto dos. El primero fué publicado por "Il Mulino" en Bolonia en 1988.

En ese libro hay un pequeño ensayo intitulado Las Leyes Básicas de la Estupidez Humana, que puede ser lo mejor que se ha escrito sobre la materia.

Aquí siguen las Cinco Leyes de la Estupidez, según Carlo Cipolla:

Primera Ley

Siempre subestimamos el número de gente estúpida.

Esto no es tan obvio como parece, dice Cipolla, porque:

a. Gentes que habíamos pensado como racionales e inteligentes repentinamente resultan ser estúpidas sin lugar a dudas.

y

b. Día tras día nosotros estamos afectados en cualquier cosa que hagamos por gente estúpida quienes invariablemente se aparecen en los lugares menos apropiados.

El también observa que es imposible establecer un porcentaje, ya que cualquier número que escojamos será demasiado pequeño.

Segunda Ley

La probabilidad de que una persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la persona..

Si estudiamos la frecuencia de la estupidez en las gentes que llegan a limpiar los salones de clase después de que se han ido los alumnos y los maestros, encontraremos que es mucho más alta de lo que esperábamos. Podríamos suponer que está relacionada al bajo nivel de educación, o al hecho de que la gente no estúpida tiene mejores oportunidades de conseguir buenos trabajos. Pero cuando analizamos a los estudiantes o a los profesores universitarios (o, añadiría yo, a los programadores de computadoras) la distribución es exactamente la misma.

Las militantes feministas pueden encenderse, dice Cipolla, pero el factor estupidez es el mismo en ambos géneros (o en tantos géneros o sexos como usted decida considerar). Ninguna diferencia en el factor épsilon [estupidez], siguiendo a Cipolla, se puede encontrar por raza, condición étnica, educación, etcétera.

Tercera Ley (la de Oro)

Una persona estúpida es alguien que ocasiona daño a otra persona, o a un grupo de gentes, sin conseguir ventajas para ella misma --o aun resultando dañada.

(Regresaremos a esto, porque es el concepto central de la Teoría de Cipolla)

Cuarta Ley

La gente no estúpida siempre subestima el poder de causar daño de la gente estúpida. Constantemente se les olvida que en cualquier momento, y bajo cualquier circunstancia, el asociarse con gente estúpida invariablemente constituye un error costoso.

Esto sugeriría (diría yo) que la gente no estúpida es un poco estúpida --pero regresaré a este punto al final.

Quinta Ley

Una persona estúpida es la persona más peligrosa que puede existir.

Esta es probablemente la más ampliamente entendida de las Leyes, si bien solamente porque es del conocimiento común que las gentes inteligentes, sin importar lo hostiles que puedan ser, son predecibles, mientras que las gentes estúpidas no lo son. Además, su corolario básico:

Una persona estúpida es más peligrosa que un bandido, nos conduce a la parte medular de la Teoría de Cipolla. Existen cuatro tipos de gente, dice, dependiendo de su comportamiento en una transacción:

Desgraciado: Alguien cuyas acciones tienden a generar auto daño, pero que también crean ventajas para alguien más.
Inteligente: Alguien cuyas acciones tienden a generarle ventajas, 
al igual que ventajas para otros.
Bandido: Alguien cuyas acciones tienden a generarle ventajas, 
al mismo tiempo que ocasionan daños a otros.
Estúpido:Ya tenemos esta definición en la Tercera Ley.

El original aquí.

Yo añadiría a esto una sexta LEY, Estúpidos y estúpidas son independientes de su lugar de nacimiento, (Estúpidos y estúpidas sin fronteras), así, podemos encontrarnos idiotas en todas las partes del mundo, y haber nacido en un lugar u otro, no exime o atenúa la estupidez a nadie. Esta Ley debiera estudiarse en todas las escuelas como  medicina contra algunos que piensan que por ser de un sitio u otro son superiores. Junto con el componente racial, que demuestra sin un ápice de duda que estúpidos hay en todas las razas y que ninguna se encuentra libre de esta tara... Y no nos olvidemos de lo que dice  Livraghi a la Primera Ley de Cipolla

"En cada uno de nosotros hay un factor de estupidez que siempre es más grande de lo que suponemos."


Que Fortuna nos amortigüe la estupidez.
                   

martes, 30 de julio de 2019

Una meada en el ataúd.

Memoria Histórica:

Germán González López encontró la verdadera democracia el  27 de octubre de 1979

El 23 de febrero de 1984,  liberan al pueblo y puebla vasco y vasca del senador socialista Enrique Casas.

El 17 de octubre de 1984 democratizan la sociedad vasca con la muerte de Vicente Gajate Martín.

El 6 de febrero de 1996, mataron en nombre de la libertad (of course) a Fernando Múgica Herzog.

El22 de febrero de 2000, el beneficiario de la democrática política de Bildu fue Fernando Buesa.

 El 29 de julio de 2.000 se democratizo a Juan María Jáuregui.

El 21 de noviembre del 2.000, el pasado Bildu, asesino a tiros el ex-ministro socialista y conocido fascista Ernest Lluch.

 José Luis López de la Calle, encontró la verdadera libertad y democracia  de pueblo vasco, el 7 de mayo de 2000.

 20 de marzo de 2.001 en Lasarte (Guipúzcoa) se libero a Froilán Elespe.

Estos eran socialistas destacados, compañeros de partido y filiación de Maria Chivite, quizás, a esta buena señora le vendría bien leer esto 829 personas asesinadas por ETA desde la muerte de Franco. A este numero hubiese que añadir miles de heridos, lesionados, secuestrados y exiliados a la fuerza (estos si) y demás victimas del peor fascismo ejercido en Europa desde la muerte de Franco. Algunos recordamos como asesinaron a Miguel Angel Blanco por ser concejal electo y el insultante chantaje a que nos sometieron o quisieron someter...


 o como salió Ortega Lara de su diminuto campo de concentración.





La ambición es una cualidad o un defecto de las personas, señora Chivite, pero nunca debe ir en contra de la dignidad, como es su caso, quizás es que hay que esperar ochenta años para hacerles honor.

Supongo que lo que quiere hacer ella es lo que pone en el enlace: "como siempre, estaremos apoyando a las víctimas y trabajando con ellas.", pero a mi me parece que lo que esta haciendo es mearse en sus ataúdes, así de sencillo. Y para mi, no todo vale para coger poder, que al final es lo que mueve a este tipo de parásitos, cargos y cargas públicos y publicas inmorales-inmoralas, improductivos-improductivas, ambiciosos´-ambiciosas y mezquinos-mezquinas



Y para acabar, dentro de su programa de homenajes públicos  y muy en la linea ideológica de Bildu, (a los hechos me remito), sugiero a la formación de las provincias vascongadas dos homenajes públicos más, que culminaran este proceso democrático:



1. - Por el innegable paralelismo en sus métodos para eliminar a las fuerzas políticas que no les son simpáticas pudieran hacer otro homenaje a Hitler, Franco o Mussolini, con Procesión al Valle de los Caidos y excursión a Auschwitz-Birkenau con Xabier Ugarte Villar como guía, dada su experiencia en campos de tortura,  podrá ir explicando detalladamente como funciona el sistema. Al final de la excursión se podrá jugar a la ruleta rusa con la pistola que Otegui empleó para los mismos fines con el directivo de Michelin Luis Abaitua. Como souvenir o recuerdo se pueden llevar un muñeco dando un tiro en la nuca a un ciudadano, una muñeca sin piernas, una pequeña representación del zulo de Ortega Lara,  unos peluches simbolizando a niños huérfanos, o un pequeño y original coro de niños despedazados o asesinados, estos representando a los 24 infantes asesinados por ETA, con la Ikurriña (of course).



2. - Por su innegable semejanza en las formas y su contribución democrática a la desinhibicion de la mujer en las experiencias de sexo en grupo, propongo que homenajeen a los miembros de la "Manada". Total, ellos eran seis y por votación decidieron que tenían que tener sexo, ¿no es eso la democracia?...


Que Fortuna nos propicie dignidad.

P.D. Actioni contrariam semper æqualem esse reactionem: sive corporum duorum actiones in se mutuo semper esse æquales in partes contrarias dirigi.


martes, 9 de julio de 2019

El día del Macho Ibérico


El macho ibérico, especie a la cual pertenezco, se merece una estatua en todas las plazas de los pueblos y ciudades de España.

No hacemos manifestaciones, no cortamos el trafico, no nos metemos con nadie, no pedimos que por tener pene y utilizarlo de forma adecuada con el otro sexo nos den un premio o salgamos en los telediarios, cuando no follamos no nos quejamos, no buscamos compensaciones publicas, no pedimos subvenciones, ni echamos la culpa a nadie.
Si no nos dan trabajo no ponemos disculpas sexuales, buscamos otro empleo.

El macho ibérico no va a las manifestaciones de maricas y tortilleras  a decirles lo que es bueno y lo que no, el macho ibérico no discrimina ninguna opción política, porque sabe que en todas las opciones políticas hay machos ibéricos y maricas,  el macho ibérico acepta todo y a todos.

El macho ibérico no va exhibiendo sus atributos sexuales por la calle como otras opciones sexuales si hacen. No hace alarde de su virilidad, para sus relaciones sexuales busca un sitio adecuado fuera de la vista de niños y procura no herir sensibilidades.

El macho ibérico no da discursos magistrales sobre la tolerancia, tan solo la practica.

Tal cumulo de virtudes son ignoradas por los diferentes gobiernos, que viven de generar bandos más que de aunar voluntades, por eso es importante que se instaure el Día del Macho Ibérico.
Porque somos los únicos que demostramos con hechos que somos tolerantes a pesar de las continuas discriminaciones por nuestra condición sexual y los atropellos a los que somos sometidos por diferentes entidades gubernamentales y políticas.
Y es que si eres hombre, heterosexual, padre de familia, trabajas a nomina (o pequeño empresario), quieres prosperar con tu trabajo, (mas que chupando de la teta publica), en este país eres perseguido por un montón de gente iluminada que no ha trabajado en su vida, apóstoles de "verdad" y cuya principal función es vivir del esfuerzo ajeno.

Que Fortuna sonría al Macho Ibérico

lunes, 1 de julio de 2019

Toros





Algún día no muy lejano estas fotos serán imposibles y todos habremos perdido algo, o eso creo yo, y los que más, los toros...

Que Fortuna nos sea propicia.