Prólogo.
Entiéndase esta entrada y las siguientes no como una exposición de una supuesta sabiduría que no tengo (es referir, no falsa modestia) en nada de lo que posteriormente voy a exponer. Véase más bien como una aportación a como yo pienso que debiera ser, a grandes rasgos, un coche eléctrico para que este tipo de vehículos, de una vez por todas, se impongan en el mercado.
Los actuales motores de combustión interna, están desfasados, son ineficaces energéticamente hablando (apenas aprovechan realmente un 20% de la energía que generan, lo demás se va en rozamientos y calor), son sucios y en menos de dos décadas estarán fuera de lugar.
Para el triunfo de tan razonable medio de locomoción, hay que vencer varias fuerzas, primero las físicas y luego las económicas. Las primeras, son más fáciles, de hecho, ya hay soluciones que solo tienen que desarrollarse y perfeccionarse, para las segundas hay verdaderos titanes a tumbar, la pregunta es sencilla:
¿Quienes son los titanes?
Bueno básicamente hay tres fuerzas económicas que deben mirar un poco más allá de ombligo, que deben mirar su supervivencia más allá del próximo consejo de administración o las próximas campañas electorales y deben hacerlo de forma adulta, yo diría que ambiciosa, sabiendo que renunciando a un corto plazo rentable pueden llegar más lejos y mejor.
La primera son los actuales fabricantes de automóviles y camiones. Me consta que hay importantes corrientes que ya han decidido que el futuro es eléctrico, así de sencillo, pero este cambio es duro. No es cambiar un motor y ponerle otro, el coche eléctrico no tiene averías y prácticamente su mantenimiento es nulo, así de sencillo.
Cuando un ciudadano compra un automóvil, a grandes rasgos, el coste del mismo viene del coste de la estructura (el hierro, los cristales, los asientos, las ruedas, el volante y demás partes), a eso se suma el coste del desarrollo del producto, si un coche vale desarrollarlo 1.000.000 de euros y se venden 1.000.000 de coches, al coste del producto se le suma un euro. Se suma a esto los precios de garantías que normalmente están bastante bien definidos y que se basan en el volumen. A estos tres anteriores valores se les suma el marketing y publicidad y a la anterior suma hay que añadirle el coste de comercialización del mismo a través de los concesionarios. Y sobre todo lo anterior la comisión de Hacienda (que es la que más gana en toda esta "fiesta").
Los fabricantes de automóviles cuando ponen el precio , suman las anteriores cifras y le añaden un beneficio, que para eso están, para ganar dinero o por lo menos para intentarlo. Pero en los actuales tiempos parte de ese beneficio esta basado en la tasa de retorno, es decir las veces que el cliente va al concesionario para mantenimiento o accidentes, que es una parte importante del actual beneficio de cualquier vehículo. Los beneficios de estas compañías están basados en el número de pequeños beneficios, el sacrosanto volumen.
Bueno, pues ahora con los coches eléctricos una parte importante de los beneficios no estarán en la post venta y deberán estar en la venta, con lo cual el precio de cada unidad subirá, porque los coches eléctricos no tienen averías, el cliente tendrá como contraprestación un coche para más años y más fiable. Pero... siempre hay un pero... ¿qué hacemos con la ingente cantidad de concesionarios y servicios oficiales que tenemos? ¿les mandamos a todos los trabajadores a la calle?..
Bueno, para esto, yo he pensado una solución que no encarece el producto y genera trabajo local, que ya les comentaré.
Mientras tanto, los coches de combustión interna que se venden actualmente contaminan veinticnco veces menos que hace 20 años, no un 25%,, 25 veces menos. Es un parche bueno, insuficiente, pero bueno.
Otra fuerza a vencer es la de esas pequeñas compañías que venden hidrocarburos. Y aquí el "bicho" es peligroso por las ramificaciones políticas que tiene el "animal", véase a que se dedican nuestros ex-presidentes y demás tropa y lo entenderán y si no lo entienden, será su problema. Pero estos tampoco son tontos, y saben que sus días, les guste o no, están contados. Los grandes grupos energéticos primero tomaron posiciones con el gas, (como si el gas no contaminase), pero ya están arrimando al tema eléctrico. Sus tres patas van a ser controlar el transporte y distribución (ya lo tienen), como segunda pata el almacenaje (a un futuro medio) y la tercera ya la practican, el soborno legal de nuestra "democrática casta política" y el control de entidades financieras, donde también están, para hacernos esos estúpidos anuncios de "energías limpias". Quien controla la pasta controla el negocio, como quien controla los jueces controla la democracia.
La tercera fuerza a combatir es el estado, para que se hagan una idea:
El año pasado y según la columna adjunta en España se recaudaron 12.358.000.000 de euros en el Impuesto especial de Hidrocarburos. Esto sobre un consumo total 34.727.000.000 de euros.
A este impuesto hay que sumarle el IVA que es del tipo impositivo del 21% con lo cual nos encontramos con otros 7.292.670.000 eurazos. Total, la cantidad que se llevan los gobiernos y gobiernas de la comercialización de combustibles fósiles y la contaminación:
19.650.000.0000 Euros
Quizás no la vean ustedes muy grande, asustados por las cifras que vemos todos los dias en los telediarios, pero si la multiplican por un periodo electoral llegaría a casi 80.000 millones de euros, o lo que es lo mismo, lo que nos ha costado rescatar a la banca pública de la desidia y mangoneo de su democráticoss gestores y algo más de propina. Y con algún año más lo que supuestamente vamos a recibir del resto de Europa.
Si hacen cuentas, que no cuentos, verán que casi un 60 por ciento del importe que ustedes pagan en gasolinera es para impuestos directos, más los que paga el de la gasolinera del beneficio que obtiene, más los que paga usted en su declaración de la renta, por si no lo sabía.
Que el coche eléctrico es el futuro, solo lo pueden discutir quien no está informado, por lo menos en mi opinión. Que los fabricantes europeos están pasando una situación muy apurada, que les está llevando o llevará a despidos masivos para costear estas nuevas inversiones, tampoco es para ponerlo en duda, porque es real.
Si nos descuidamos nos pasará como a los EEUU en la década de los 70-80 con los automóviles japoneses y europeos, lo tengo claro. Que los estados deben apoyar a estas nuevas tecnologías e intentar reducir costes operativos que asuman estas pérdidas de ingresos, para mi, es la única solución.
Pero estas soluciones deben ser pactadas en toda Europa, debemos afrontar el futuro como una comunidad importante, como actor principal, más allá de egos, de fantasmas provincianos y envidias estupidas. La década que empieza este año será decisiva para esta energía, no se olviden ustedes de esto, no se olviden.
La formación de nuestros futuros técnicos (no hablo solo de ingenieros) es fundamental, que estudien, pero que trabajen como aprendices hasta su formación total, que mamen las nuevas energías más allá de los libros, que trabajen por dinero, pero también por vocación, que es la única forma de triunfo.
Vuelvo a decir, esto no es cambiar un motor y poner otro, quien lo vea así, está muy equivocado, es una nueva forma de ver las cosas, la energía, el transporte, la comercialización, todo...
Pero claro, siempre hay gente que en vez de encarar los problemas reales, les gusta filosofar sobre monarquia y republica o el sexo de los ángeles, y demostrarnos sus "altos e inquebrantables ideales", como si eso hubiese solucionado algo alguna vez. Hay que buscar soluciones antes que culpables, utilizar la imaginación, ser creativos, buscar alternativas, porque las hay, desde luego que las hay. En siguientes entradas, yo propondré algunas, posiblemente no sean acertadas, o no sean posibles a corto plazo, pero para mi si serian un punto de partida. Me gustaría tanto participar en esta nueva generación...
En fin, es una opinión, no hablo ex catedra, otro día hablaré de cómo yo haria esos nuevos coches y como los comercializaria, por hoy, para ser domingo por la mañana del día 18 de octubre de 2.020, ya está bien.
Que Fortuna nos aporte inteligencia.

