Una empresa de automóviles o camiones se crea a través del capitalismo.
Unas personas tienen unos dineros a los que les quieren sacar rendimientos y confían estos dineros a otra persona o sociedad que tiene una idea.
En este caso la idea es juntar un montón de hierro, acero, cobre, tornillos, tuercas, arandelas, plásticos de diferente calidad, textiles, espumas, muelles, aceites, grasas, siliconas, gomas y demás elementos, ordenarlos y organizarlos para dar un servicio a unos clientes.
Esto es importante, no se venden productos se ofertan servicios, se oferta la capacidad de llevar mercancía de un lado a otro, con capacidad de carga, velocidad, confort y rentabilidad.
Rentabilidad es la palabra clave en un camión, porque nadie se compra un camión para "ir a buscar los niños al colegio", se lo compra para ganar dinero.
A más rentabilidad de cada camión, este se puede vender más caro.
Si usted hace de ese "montón de hierros" del principio un producto que tarda en romperse mucho más que el de su competencia (bendita competencia que nos hace mejorar) puede vender su producto más caro, hay un intercambio de beneficio con su cliente:
"Me pagas más pero yo te doy un producto que no se te va a romper, que te va a ser más rentable, es decir, vas a ganar más dinero".
Los accionistas que creyeron en una idea ven recompensada su fe en esta con dinero. El creador de la idea gana pasta. Los clientes obtienen un mejor producto que les permitirá ganar más dinero y mejorar, en la mayoría de las ocasiones, la condiciones de su trabajo. Solo hay que ver un carro de bueyes y un camión actual para entender esto.
Sin competencia con las mismas leyes de juego el capitalismo desaparece y la Humanidad se estanca.
Una fábrica de camiones es una empresa capitalista que vive de generar ideas, soluciones y bienestar. Por ese trabajo se lleva su dinero, que es para lo que se creó, para ganar dinero.
Este principio mueve el mundo desde hace miles de años:
"Ideas por dinero".
No soy un técnico, aunque hable de técnica, ni soy empresario aunque hable de empresa.
Me gustan las empresas que fabrican cosas, me apasiona ver fábricas y líneas de montaje, me gusta ver construir cosas, edificios, radiadores, muebles, camiones, ruedas...
Quizás por eso se me da muy bien mi trabajo, porque pregunto mucho a mis clientes sobre su actividad, su trabajo me interesa y tengo un ánimo sincero de mejorárselo en las medida de mis capacidades. Esto lo hago lógicamente con un sano ánimo de lucro que ambos entendemos, el cliente se beneficia y yo también.
Entiendo que las personas que aportan sus dineros para crear cosas vean recompensados sus riesgos con dinero.
El que prefiera vivir en la tranquilidad, pues muy bien, pero que no reclame lo que otros consiguieron arriesgando su patrimonio, yo no lo veo justo.
Disculpen la redacción y la puntuación, uno hace lo que puede, tampoco soy literato, (otra de las muchas cosas que no soy). ´
Este blog es una visión personal de este mundo, ni soy imparcial ni quiero serlo.
Que Fortuna nos propicie euros.
